El Consejo de Familia sería aquel órgano que velaría por el cumplimiento del Protocolo Familiar, ejerciendo incluso labores de control sobre el propio Consejo de Administración de la Empresa.
A este respecto, la experiencia nos dice que
los Consejos de Administración de la Empresa Familiar suelen ser ineficaces cuando sólo están compuestos por miembros de la familia.
Los problemas son los siguientes:
Los criterios familiares acaban dominando a los estrictamente empresariales
Elevado riesgo de confusión entre las finanzas de la empresa y de la familia entre el patrimonio familiar y el empresarial
Las decisiones como la contratación de personal, promoción y sucesión de directivos o el pago de dividendos y retribuciones se realizan en función de las necesidades familiares y no de las estrictamente empresariales
La existencia de Accionistas/Consejeros que no están ni preparados personalmente ni implicados en la gestión. Suelen tener una intervención poca activa, cuando no negativa, que agrava las tensiones y la dificultad para tomar decisiones, haciendo del todo ineficaces las Juntas de Accionistas o Socios y las reuniones del Consejo de Administración.
La solución, contrastada en miles de Empresas Familiares, está en la incorporación al Consejo de profesionales externos e independientes no vinculados a la familia.
Con ello se crea un nuevo contexto competitivo y familiar que hace destacar tanto la gestión profesionalizada como el predominio de los criterios empresariales sobre los familiares, pero siempre con un profundo respeto hacia la misión y los valores de la Empresa Familiar, que garantice el deseo del fundador de que la propiedad y la gestión de la empresa permanezcan en manos de la familia.
Las principales aportaciones a la empresa de estos Consejeros externos a la familia serían:
Actuar en el Consejo contribuyendo positivamente a la Planificación y Dirección Estratégica.
Mediar en los conflictos familiares y/o de Gestión.
Ayudar en la elección de los sucesores.
Compensar la falta de aptitudes de los familiares menos capacitados.
Suplir la responsabilidad y las tareas en áreas vitales para el funcionamiento de la empresa.
Afrontar la permanente renovación estratégica, imprescindible en el actual entorno empresarial.
Nuestra dilatada y contrastada experiencia en Gestión de Empresas Familiares nos posibilita poder aportarle, desde puestos de Consejeros Externos, una visión estratégica que permita a su empresa permanecer en el éxito.
Por varias generaciones.